domingo, 20 de agosto de 2017

Cuando la vida y la ficción se dan la mano.

Tomando un café en casa de Chema Menéndez, un amante de la vida, el arte y la cultura, a quien conocí, personalmente, en la presentación en Tenerife de mi anterior libro. Hacía un tiempo que éramos amigos virtuales.

Estamos, además, junto a su cuadro de Túnez que "pinta" el prólogo de mis "Cuentos de los otros", en medio de un valle, tan verde como el de la película de John Ford.

Tras charlar varias horas, comerme unas galletas de La Gomera y de que me comente que ha dejado dos de mis libros al director de cine barcelonés Josep Vilageliu, que vive en Tenerife desde los años 70, pues tenía interés en leerlos, que entre sus amigos que me siguen en Facebook está uno de los que dirige la Universidad de La Laguna -y yo sin saberlo- o enseñarme la foto de los chicos que estudiaron con él en el colegio de los Salesianos de Madrid, donde veo a un viejo amigo, con el que escribí un libro sobre Medio Ambiente, Pedro Costa Morata, nombrado hace poco hijo adoptivo de Águilas (Murcia) por su lucha en defensa del Mediterráneo. Curiosamente, el padre del protagonista de mi novela "La paz de febrero", de la que hablaba por aquí el otro día, un ecologista muy comprometido, se basa en la figura de Pedro.


viernes, 18 de agosto de 2017

Es cuando la palabra "libertad" adquiere su máximo significado.

Y entonces vuelve la belleza. Y amanece. Y se escucha un lied de Schubert.

https://www.youtube.com/watch?v=20S6S3XA6a4


Las novelas y las bicicletas siguen siendo para el verano.

Acabo de ver lo que Asier Mesner escribió anoche tras terminar de leer mi novela "Entrevías mon amour" (Bartleby, 2009). Hace unos días Toñy Toro Garrido había recibido la misma novela y también escribió algunas cosas al respecto.

Asier escribió:

"Siento la paz de agosto de 2017, en la que acabo de leer una de las mejores novelas de este siglo; desde mi celda sin ánimo de notoriedad, desde mi alma. Se trata de "Entrevías mon amour", de Justo Sotelo, publicada en 2009. No voy a utilizar adverbios, adjetivos, nombres ni pronombres. Aún tengo que asimilar esta feliz travesía que acabo de experimentar, en esta novela escrita a fuego lento y desde muy dentro del alma. Llega, te atrapa y es "en el buen sentido de la palabra buena".

Cada vez creo más que el autor comparte su creación con el lector, pero es el lector el que da sentido al autor, en un acto universal de comunicación. Si debo ser sincero, me atrevo a decir que es de lo mejor que he leído de Justo, dentro de la calidad indiscutible de sus obras.

Desde La Mancha, desde León".

Toñy Toro, por su parte, escribió y puso las tres fotos:

"Las cunetas se han formado con el polvo de los muertos, los camposantos están llenos de zanjas, las zanjas llenas de fusilados. Sólo quiero que me arropes y te quedes a mi lado hasta que me duerma.

"Entrevías mon amour", la novela de Justo Sotelo... Una novela que se ha hecho esperar y que por fin tengo. He querido llevarla al muelle, un muelle que necesitaba reencontrar después de un tiempo y unas circunstancias distintas y he disfrutado de unas vistas y una temperatura exquisita. Ha sido una tarde muy grata acompañada de Teo Abad (quien narra la historia).

Tengo que leerla despacio y degustarla".

(Lo que me ocurre cada vez que encuentro esta novela en una librería, una red social o la casa de alguien es algo diferente a lo que siento con el resto de mis libros. Seguramente sea la novela que me justifique como escritor. Es la novela que debía a mi padre, a todos los padres que perdieron la guerra española, que pierden todas las guerras, pero que nunca se olvidan de sonreír y de coger a sus hijos en brazos y bailar con ellos).



miércoles, 16 de agosto de 2017

Verano, literatura, música y cerveza.

El otro día leí juntas esas cuatro palabras en el muro de Facebook de Yolanda Gonzalez Lopez, que puso esta foto. 

Desconozco la marca de la cerveza que bebía Yolanda, pero sé otras cosas de su post. Por ejemplo que "La paz de febrero" es una historia de amor entre Luis, un tipo que quiere ser guionista de cine, y dos mujeres que lo aman, Natividad, algo mayor, y Beatriz, una adolescente. Y que transcurre en Madrid durante los meses de la última invasión de Irak, que actúa como telón de fondo del relato. Además, la banda sonora de la novela es el disco "Lágrimas negras", del Cigala y Bebo Valdés, junto a la ópera "Dido y Eneas" de Purcell.

"De las lágrimas negras" es el título de la crítica que escribió en su día el gran Juan Angel Juristo en el Cultural del ABC, llegando a comparar la novela con "El extranjero", de Camus, y "Retrato del artista adolescente", de Joyce. Este es el link, por si mis amigos lo queréis leer:

http://hemeroteca.abc.es/nav/Navigate.exe/hemeroteca/madrid/cultural/2007/05/19/016.html 

martes, 15 de agosto de 2017

Entrevista en la radio de Tenerife (9 Agosto 2017).

Hablamos de literatura y de educación, de cómo doy mis clases, algo por lo que se interesó uno de los alumnos de la Universidad de La Laguna que nos acompañó en el estudio. Y también de cómo Internet y las redes sociales han democratizado el mundo de la comunicación.

En la conversación salieron los paraísos encontrados, los viajes soñados y el sentido de la felicidad. Cité el ensayo del filósofo Bertrand Russell, "La conquista de la felicidad", uno de mis libros de cabecera desde que era un crío, y también mencioné el Tao.

Espero que os guste, porque además al final Kemy Pérez Brito e Isidro Pérez (en la foto) os aludieron a todos mis amigos mientras yo me comía un par de pasteles de hojaldre.

https://www.youtube.com/watch?v=JUA_odQ5uCo 


lunes, 14 de agosto de 2017

Cupido o la inmortalidad y Woody Allen tocando el clarinete en su café de Nueva York.

El otro día Almudena Mestre publicó un artículo en la revista "Entreletras" donde nos incluyó a Proust, Borges, Cortázar y a mí, con el objeto de realizar un estudio comparativo sobre la utilización del tiempo en nuestra literatura: "Un cuarteto literario en clave de sol". Obviamente, se lo agradecí y le dije que a este paso me iba a hacer inmortal:


Ese mismo día, pero por la tarde, quien realmente me convirtió en inmortal de un plumazo fue Lourdes Martín (con la que me une la misma admiración por Woody Allen) al denominarme el dios "Cupido" de la literatura, así, con todas las letras.

Lo más curioso del asunto es que después estuve paseando un rato (que es el único deporte que me gusta practicar) y llegué a la calle de la foto. Moví la cabeza de un lado para otro, como no creyéndolo, sonreí y me dije que no podía dejar de ser escritor con tantas casualidades. Seguro que hasta Woody Allen aplaudiría antes de irse a tocar el clarinete al café Carlyle de Nueva York:

https://www.youtube.com/watch?v=QENBt_8NV4k

¡Feliz lunes de jazz, literatura y amor, amigos!

domingo, 13 de agosto de 2017

"Vértigo" y las condiciones que deben tener las obras de arte.

La he visto muchas veces, desde que la descubrí siendo un adolescente en la Filmoteca Nacional de la calle López de Hoyos de Madrid, en un cine que ya no existe, junto a "Psicosis" y "Con la muerte en los talones". Años más tarde leí un libro del filósofo catalán Eugenio Trías, "Vértigo y pasión", que analizaba la película con una poética profundidad. En mi último viaje al norte de Inglaterra me reencontré con ese libro reeditado en la librería de la Universidad de Lancaster y lo compré otra vez.

Desde entonces me apetecía ver de nuevo la que algunos consideramos la mejor película de la historia y que tanto ha influido en "La Nouvelle Vague", Coppola o Lynch. Anoche lo hice y volví a admirar la belleza, delicadeza y exquisitez de Kim Novak y a emocionarme con los títulos de crédito de Saul Bass y la música de Bernard Herrmann, que tanto tiene que ver con la melodía infinita de "Tristán e Isolda" de la que hablaba el otro día.

(La escena del beso, con ese movimiento de cámara de 360º, siempre me ha parecido memorable. Él por fin consigue que ella se vista con la ropa de la otra, es decir, que se desnude por completo: 


Si alguna película habla de los sentidos, de la pasión, del carácter efímero y a la vez eterno de la belleza, es esta. La vida es vértigo, es reconocernos y reconocer lo que existe mientras nos deslizamos por la increíble montaña rusa de cada día, y sobre todo sentir que el amor debe dejarte estoqueado en medio del patio, como diría Cortázar en "Rayuela", para ser verdadero amor.

Como señala Trías, esta película cumple los cinco requisitos de una obra de arte:

1) Es un microcosmos de nuestro mundo, ya que dice algo sobre la esencia del mundo.

2) Es perenne. Resiste la erosión y el paso del tiempo o tiene la capacidad de resurgir y resucitar en todas las épocas.

3) Produce goce, placer y disfrute cada una de las veces que se la vuelve a contemplar o visitar.

4) Saca a la luz o desvela las fuerzas oscuras de su época.

5) Seduce, hipnotiza y fascina.

Yo, por mi cuenta, añado otro más, forma parte de mi "educación sentimental", como diría Flaubert, otro libro imprescindible en mi vida, sobre todo en mi manera de construir ciertos personajes femeninos.
 
 

sábado, 12 de agosto de 2017

Amanece en algún lugar en el tiempo.

Me tomo un café mientras escucho una de las músicas más hermosas de la historia del cine. Barry se inspira en Rachmaninov, que a su vez lo hace en Paganini. Luego pienso en las influencias de Haydn, Mozart y Beethoven sobre este.

Cierro los ojos.

La historia del arte y la literatura es una suma de instantes, una sucesión de ideas e imágenes que nos va convirtiendo en seres humanos. Nadie es más que nadie, por eso todos necesitamos a los otros para seguir buscando nuestras raíces en el Paraíso.

(La foto es del Monte de las Mercedes y es hora de escribir).

https://www.youtube.com/watch?v=lN6hlwmuMjs&list=PLF0e4FAG0SXOou9XBc0wt9QzJ56gCCR7y 

jueves, 10 de agosto de 2017

"Cuento de infancia".

"Cuento de infancia".

"La tormenta había cortado la luz y durante varias horas el presente retrocedió hacia su infancia.

Usaron las velas de los candelabros que les habían regalado sus padres cuando se fueron a vivir juntos. Resultaba divertido leer en esas circunstancias. Ella se empeñó en seguir escribiendo su novela y él en alcanzar la última página de Moby Dick.

De vez en cuando levantaban la vista y se miraban. Se cogían las manos, las apretaban, pasaban los dedos por los nudillos y reconocían que estaban bien. Los rasgos de sus rostros hablaban de amor.

La luz debía atravesar su nostalgia para no volverse demasiado previsible".

(Es uno de mis "Cuentos de los viernes", 2015, Bartleby, que se leyó ayer en la radio de Tenerife).

(Aún no me han enviado el audio. Lo pondré cuando me llegue; todo resultó tan dulce como el pastel de hojaldre que me ofrecieron en el estudio y que se ve en la foto. Ahí estoy con mis entrevistadores, los hermanos Pérez Brito, aunque también me preguntaron dos estudiantes de 3º de Periodismo de la Universidad de La Laguna, que llegaron después).

miércoles, 9 de agosto de 2017

"El Wasap"

"El otro día envié esta foto por Wasap a una amiga y me contestó:
Tiene ese color azul grisáceo tan hermoso. Así no es la mar sino el mar.


Los ojos de mi amiga son verdes".


(De mis "Cuentos de los otros").

(Me voy a la radio después de caminar por este mar al amanecer, que es como hacerlo por la propia literatura).

martes, 8 de agosto de 2017

Entrevista en una radio de Tenerife.

Mañana miércoles, a las 12.30 hora de la península, estaré en una radio de Tenerife para hablar de mis cuentos. 

Será en pleno valle de La Orotava, al pie del Teide (esa belleza a la que siempre me ha gustado fotografiar desde todos los lados), en el 107.9 de la FM o a través de Internet: http://www.emisora.org.es/realejos/

Me acompañarán unos locutores inteligentes, divertidos y cuentacuentos, los hermanos Pérez Brito.

lunes, 7 de agosto de 2017

¿Me merezco o no un café o dos?

Hace unos días conocí en Facebook a la doctora en literatura María José Martín Velasco, profesora de la Universidad de Santiago de Compostela durante muchos años. Marta Muñiz Rueda acababa de entrevistarme en la revista mexicana "Horizontum".

Fue una entrevista que compartió mucha gente. Uno de los que lo hizo fue mi compañero de Teoría de la Literatura y de algún máster José Luis de Micheo, un tipo sabio e inteligente. Por ahí me leyó María José. Me escribió alguna cosa. Nos caímos bien. Se compró mi último libro de cuentos. Lo ha leído en seguida.

Ayer escribió esto:

"Acabo de terminar 'Cuentos de los otros' de Justo Sotelo. Me ha costado. Tengo que engrasar de nuevo mi cerebro para que se active. Me queda lejos el virtuosismo literario después de haber trabajado la Retórica clásica. He superado el reto de lo difícil, porque me ha parecido un libro difícil. Es muy bueno".

Todo perfecto hasta aquí para un escritor. Lo más curioso del asunto es que su amigo Ángel Currás, también de Santiago, intervino en su post para decir que él ya se había leído mi última novela, "Las mentiras inexactas". Le di las gracias y balbuceó que en Santiago también me leían.

(Esta foto de la presentación de los cuentos en Madrid está incluida en la revista "Horizontum" que inició toda esta historia. Es con mis amigas Carmen Arroba, Almudena Mestre y Celestina Santos Duque).

"La muerte de Isolda".

Wagner llenó de música los veranos de mi infancia y adolescencia. Hace dos o tres años escribí varios artículos sobre la "Tetralogía", que publiqué en un par de revistas.

De entre todas sus óperas, "Tristán e Isolda" es la que continúa dejándome sin palabras. El primer dinero que gané dando una clase particular de matemáticas lo empleé en comprar esa ópera; todavía recuerdo la mirada cariñosa de mi madre al decirme que usara ese dinero en lo que me hiciera más feliz. Cuando la vi representada en el Teatro Real sentí que algo único se producía en mi vida.
Isolda es la perfecta representación del "eterno femenino", como lo concibió Goethe en su "Fausto" siguiendo la tradición occidental del amor eterno. 

Y esta es su muerte de amor:
https://www.youtube.com/watch?v=z4xwlm9F_j4

(La foto me quedó regular, pero es una pintura de "Tristan e Isolda" que se encuentra en una de las paredes del castillo de Neuschwanstein, construido por Luis II de Baviera, el mecenas de Wagner. Es el de los cuentos de hadas de nuestra infancia, el del cisne de "Lohengrin", el que enamoró a Visconti e inspiró a Walt Disney el castillo de "La bella durmiente").

sábado, 5 de agosto de 2017

Una breve reflexión literaria sobre el cuento de ayer.

Como mis amigos sois grandes lectores, "El autobús de la playa" suscitó infinidad de comentarios.

Pedí a M Jesús Egmont que se fijara en los tres "hasta" que aparecen en los primeros párrafos. Ahí estaba la esencia del cuento. Ella me respondió, con mucha lógica, que suponían el tiempo, el espacio y el amor. Lo que no le dije es que había un cuarto "hasta" hacia el final del cuento. Con él pretendía romper su carácter fantástico, casi heterocósmico, como diría el profesor Doležel, uno de mis maestros.

La literatura que me convence es la que está escrita de la forma más sencilla posible (sujeto, verbo y predicado), con las palabras más sencillas y los adjetivos justos, lo menos retórica y periodística posible, pero con multitud de significados simbólicos en cada página e incluso en cada frase.

(Feliz sábado, amigos. Ahora necesito un café y perderme en el parpadeo de unos ojos, entre el anochecer y el amanecer).

Lecturas de una tarde de verano.

"Le pregunté la hora a la salida de la biblioteca pública. Ella me miró y me dijo que no llevaba reloj, pero que podíamos caminar juntos hasta el parque.

Hacía una bonita tarde de mediados del mes de Septiembre.

A principios de Octubre quise llevarla a una playa lejana. Nos acercamos a la estación de autobuses hablando sin parar y perdimos el único que conducía hasta allí; el problema es que no salía otro hasta un año después. Alargué el brazo al primer taxi que pasaba y le pedí que siguiera al autobús y lo adelantara; así podríamos cogerlo más adelante. El taxista sonrió condescendiente, pero nos aseguró que habría más pasajeros a lo largo del trayecto. Le dijimos que no nos importaba. En los siguientes minutos varios hombres y mujeres subieron y bajaron del taxi. Hablamos con ellos, intentamos conocerlos y caerles bien. Como era previsible, el taxi adelantó al autobús y ella y yo lo esperamos en la siguiente parada. Poco después ocupamos los únicos asientos que quedaban libres. Sonreímos felices hasta que nos miramos a los ojos; de pronto nos habíamos convertido en dos ancianos.

No te preocupes, dijo ella convencida. Aunque no llevo reloj, sé que nuestro amor es eterno.

Y nos besamos al llegar al parque."

Justo Sotelo.
"Cuentos de los Otros".
Uno. El autobús de la playa.


(Mis amigos sois maravillosos, lo digo siempre. Este cuento lo compartió ayer en su muro de Facebook Clara Fernandez Fernandez, una mujer tan discreta como culta y sensible. Lo acompañó de "La persistencia de la memoria", el famoso cuadro de Dalí que se encuentra en el MoMA).

jueves, 3 de agosto de 2017

"Arte".

Este es uno de los "Cuentos de los otros" que incluí en el libro al final, antes de ser publicado, y no llegué a compartir por aquí. 

"Quedan dos semanas para la exposición de Antonio Zaballos y todo está por hacer, dijo ella, incorporándose en la cama con dificultad. Da igual que se retrase un poco más, dijo él con un rostro preocupado.

Luego dijo: Tienes varias costillas rotas y casi te matas en la carretera. Lo sé, intentó ella subir el tono de voz, pero soy la dueña de una galería y he adquirido compromisos. Estos días no he dejado de pensar en nuevas ideas y proyectos. ¿Nuevas ideas para el mundo del arte?, esbozó él una sonrisa. Casi tantas como en el Ibex-35, se soltó ella de la mano. La Bolsa no se ha detenido durante la crisis, dijo él. Y es una pena, añadió ella. ¿Ahora te preocupa el valor de nuestras acciones?, preguntó él. En absoluto, dijo ella, recordando que habían terminado de pagar la hipoteca de la galería gracias a las ganancias en la Bolsa.

¿Me quieres?, le preguntó él, cogiéndole la mano de nuevo.

Se miraron en silencio y recordaron en un instante todos los años que habían vivido juntos, desde que se conocieron en una asamblea de la Facultad de Económicas en contra de los recortes del Gobierno y se fueron a vivir a una buhardilla cerca del Mercado de la Cebada. Querían arreglar el mundo y ser felices.

¿Me quieres?, volvió él a preguntarle cogiéndole la mano.

¿Cuándo había dejado de amarlo?, se preguntó ella observando las paredes vacías de la habitación.

¿Me quieres?, repitió él por tercera vez".

(La foto es de una de las pinturas de Antonio Zaballos).

miércoles, 2 de agosto de 2017

Mis cuentos y "La rama dorada" de Frazer.

Me imagino los dedos de Azucena pasando las páginas de "La rama dorada" y haciéndolo ahora con las páginas de mis cuentos.

Antes de ayer la historiadora y profesora manchega Azucena López-Cano Medina escribió este post y lo acompañó con una fotografía que voy a guardar con cariño. Ahí están mis cuentos junto a uno de los libros más bellos y mágicos de la historia de la civilización occidental, "La rama dorada", del antropólogo escocés James Frazer.

Azucena escribió:

"Verano, regresar a tu pueblo con una maleta cargada de libros para leer y encontrar citado en uno de ellos aquel que tuve que trabajar y mucho en mis años universitarios. Lo busco y lo encuentro, con las huellas de estar hojeado exhaustivamente.

"Cada luz es un mito, porque lo semejante produce lo semejante.
Tú me hablas de la experiencia de lo sagrado en Mircea Eliade y yo te menciono la rama dorada de James Frazer y ese árbol del bien y del mal que da la luz.
Las fiestas no dejan de ser una nueva forma de entender la magia, como cuando el primer hombre se puso en pie, miró por encima de los árboles y lo recordó todo..."
(Justo Sotelo, "Cuentos de los otros").


Mientras leía estas palabras pensé en ese momento en que Eneas y la Sibila entregan la rama dorada a Caronte para poder entrar en el Hades, algo que luego utilizará Turner para pintar un cuadro con el mismo nombre y que incluso llegará a una de las tramas de la película "Apocasipsis Now", de Coppola, a la vez que Azucena sigue pasando las páginas de mis cuentos.

martes, 1 de agosto de 2017

Toda la vida me recuerdo escribiendo y viajando.

El otro día apareció esta foto en un álbum. Es de cuando recorrí Francia en tren, por primera vez, de arriba abajo.

En aquella época todavía escribíamos a mano, pero los sentimientos, las pasiones, la belleza de la vida, la fuerza espiritual que alimenta al ser humano eran las mismas.