viernes, 17 de noviembre de 2017

"Quiero estar viva cuando me muera".

Tomando un café hace poco con la escritora canaria Isabel Medina.
Hace algo más de un año presenté en la "Casa del Lector" del centro cultural del Matadero de Madrid su "Olympe de Gouges", una novela excelentemente escrita, que cuenta la vida de Marie Gouze, una escritora y filósofa francesa, autora de la "Declaración de los Derechos de la Mujer y de la Ciudadana" (1791), que murió en la guillotina.

Esta vez Isabel y yo intercambiamos libros. Yo le regalé mis cuentos y ella el último libro de poesía que ha publicado, "Los ojos de la lluvia" (Ediciones La Palma, 2016), en una colección muy bella.

La frase del principio es de Isabel y hace refencia a sus ganas de vivir, de escribir, de seguir siendo feliz, a pesar de sus problemas físicos, sobre todo con la vista. Hablamos de lo difícil que es escribir bien o, dicho de otra forma, de lo complicado que es ser "escritor" de verdad, con ese misterio inefable que te acompaña a todas partes, incluso en lo más cotidiano de la vida. En su opinión la literatura no tiene que basarse en la "catarsis" personal del que escribe, sino nacer del conocimiento y la objetividad, y a ser posible de la felicidad. Esa es la mejor manera de acercarse a la belleza y a la idea de lo universal. Vivimos tiempos excesivamente relativistas, asegura, que pronto pasarán de moda. Y solo quedarán las obras intemporales y técnicamente buenas.

De vez en cuando me gusta tomarme un café con escritores de verdad.



jueves, 16 de noviembre de 2017

"La teoría del caos y el codo de Yolanda".

Ayer puse por aquí la segunda foto para referirme al juego de las apariencias en la vida y la literatura. A la izquierda de la foto observé el solitario brazo de Yolanda y le comenté que podría escribir algo al respecto. En la primera foto ya se la ve bien, al lado de Johana y delante de Isabel, mientras entraba la gente para la presentación de los cuentos en el café "Puro Teatro" del barrio de Malasaña de Madrid.

Una curva en el plano no tiene área. Sin embargo, si se dobla varias veces y se consiguen formas complicadas, la curva comenzará a llenar el plano. No logrará una dimensión 2 -pues no es una figura geomética-, sino una curva, pero a la vez es densa. Para caracterizar hasta qué punto empieza a llenar el plano, podemos imaginar una malla situada en el mismo. En este caso la distancia entre líneas es δk = 1/2 elevado a k. Sobre esta malla se sitúan figuras geométricas, con forma de pequeños cuadrados, N (k). Si se dispone en la malla una figura geométrica bidimensional sencilla, como un círculo o un cuadrado, se podría llegar al área de la figura. Extendiéndolo a cualquier figura arbitraria, se lograría una dimensión fractal. Aunque lo expuesto es para objetos de dos dimensiones, es fácilmente generalizable a 3, como el caso del atractor de Lorenz.

Las consideraciones filosóficas que se derivan de este planteamiento son interesantes, ya que se puede pasar del determinismo de Newton o Laplace a la Teoría Cuántica. La Naturaleza es caótica. La mecánica cuántica introduce pequeñas perturbaciones, por lo que la evolución del Universo no es determinista. Cada decisión que tomamos, por intrascendente que parezca, modifica la evolución de nuestra vida y de la vida de los que nos rodean. Por ejemplo, que no suene el despertador y salgamos tarde de casa para trabajar puede evitar que nos involucremos en un accidente en la carretera o el Metro, o, por el contrario, que suceda algo maravilloso. En este sentido el Caos nos hace libres y terrible y hermosamente mortales.

Y aquí es donde aparece el codo de Yolanda.


miércoles, 15 de noviembre de 2017

"Blow up".

No había caído en el secreto de esta foto, durante la presentación en Madrid de mis "Cuentos de los otros", hasta que anoche un amigo me comentó el detalle del espejo. En la foto se ve a un grupo de mujeres inteligentes, a un catedrático de literatura también muy inteligente y al editor del libro, un estupendo fotógrafo.

El caso es que en la parte superior estoy yo vestido con mi traje blanco de lino, subido a la barra del bar (que es como presenté el libro) y haciendo la foto, pero sin apercibirme de que también salgo en ella. ¿Qué hubiera ocurrido si en este lado de la cámara se estuviera produciendo en esos momentos un asesinato, no sé, por celos o algo de ese estilo, o una pareja de enamorados se estuviera dando el beso de su vida? Pues que estaríamos ante el planteamiento de uno de los mejores cuentos escritos en castellano, "Las babas del diablo", de Cortázar, que Antonioni convirtió en una película de culto, "Blow up".

¿Somos lo que vemos, lo que ven los demás de nosotros, el reflejo de una cámara de fotos, los personajes de un cuento o de una película? 

En todo caso yo siempre me pido el beso.



martes, 14 de noviembre de 2017

Don Juan nunca muere.

Ayer fue el cumpleaños de mi amigo Antonio Zaballos. Ya he dicho otras veces que Antonio ha diseñado y pintado las portadas de las cinco novelas que he publicado hasta ahora. Nos conocimos en las Cuevas de Sésamo de Madrid hace más de un cuarto de siglo y nos hicimos amigos. En esa foto estábamos, hace dos o tres años, en el café Novelty de Salamanca, junto a Gonzalo Torrente Ballester.

Parece que Torrente Ballester -uno de los novelistas españoles que me interesan-, quiere decirnos algo. Ha terminado de escribir su novela "Don Juan", buscando mantener encendido el mito que inició "oficialmente" Tirso de Molina con su "Burlador de Sevilla", aunque las raíces eran un poco anteriores.

En realidad no sé si se dirije a Antonio o a mí.

Estamos en 1963 y esto no es ni Salamanca ni Sevilla. Hemos viajado a París y Leporello está a punto de entrar por la puerta del café. Tanto Torrente Ballester como yo guardamos un secreto, pero no pensamos hablar de ello hasta la última página de la novela.

lunes, 13 de noviembre de 2017

La vida es una película.

Lo que son las casualidades y lo que es el cine. Ayer hablaba de mi película favorita de Win Wenders, "Cielo sobre Berlín" y hoy voy a hacerlo de otra suya que también admiro, "Paris, Texas".

Mientras espero en un aeropuerto, leo los comentarios de los últimos días en Facebook. Me fijo en uno de Celsi Vera de Ron -una encantadora amiga virtual que vive en Texas, aunque es de Asturias-, refiriéndose a mi forma de entender la vida. "Qué linda manera tienes de despertar", dijo.

Por asociación de ideas, pienso en el guión de "Paris, Texas", que escribió para esa película Sam Shepard, recientemente fallecido, basado en su libro de relatos "Crónicas de motel", que recomiendo a todo el mundo por su gran calidad. Son pequeñas historias de carretera, de motel en motel a lo largo de Texas, algunas de menos de una página, similares a lo que pretendo escribir yo en esta red social y que de alguna forma ha dado lugar a mis dos libros de cuentos, algo impensable en mí porque, básicamente, concibo la literatura a través de una novela (una película con otro lenguaje).
En realidad la película de Wenders, los relatos de Shepard y mis cuentos no tratan sobre nada en concreto, únicamente buscan captar la "emoción" de la vida.

Estas asociaciones de ideas necesitaban una música de jazz adecuada, ya que soy incapaz de pensar, de escribir, incluso de amar sin música. Recuerdo una preciosa canción, "The Sky is Crying", de Gary B. B. Coleman, que nació, precisamente, en Paris, Texas:

https://www.youtube.com/watch?v=71Gt46aX9Z4

Todos vamos de un sitio para otro, los aviones llegan y se van, los asientos se quedan vacíos. Solo alguna botella de agua olvidada o el envoltorio de una tableta de chocolate.

El periódico ya es de ayer.

sábado, 11 de noviembre de 2017

"Fragmentación de una fotografía y fragmentación del mundo a partir de los personajes de Haruki Murakami".

Esta foto es de hace un año exactamente, según Facebook.

La tomó el fotógrafo Robert Leith en el café "Puro Teatro" en la presentación que hice en Madrid del libro "Gota a gota" de mi amigo el escritor José Zurriaga. Este conjunto de relatos son una muestra de la madurez literaria a la que ha llegado Zurriaga.

En su momento dije que la fragmentación de la fotografía representaba con acierto el mundo en el que vivimos, tan extraño y contradictorio como apasionante. Un año después sigo pensando lo mismo, de José Zurriaga, la fotografía y el mundo.

Como escribí en mi tesis de literatura a la hora de analizar a los personajes de Haruki Murakami, tan contradictorios y extraños como apasionantes (pp. 18 y 19):

"Están aumentando los problemas del espíritu, con personas cada vez más solas, aisladas, dominadas por enfermedades que no solo provienen del exterior, sino del interior de ellas mismas. Ahí puede radicar la explicación de que cada vez mueran más personas mayores en la soledad de sus apartamentos de las grandes ciudades como París, Londres, Madrid y, por supuesto, Tokio. Ciertas actitudes son fáciles de entender desde una óptica puramente económica que, en cualquier caso, no otorga la felicidad. Están aumentando las consultas a los psiquiatras, psicólogos y psicoanalistas, las sectas religiosas han resurgido de sus cenizas como en momentos similares y se producen atentados sobre personas inocentes que no han hecho daño a nadie y que suelen tener raíces aparentemente incompatibles de tipo económico y religioso. En tiempos así suele triunfar la literatura de la soledad y el desamor, la literatura del aislamiento, con personajes que buscan con desesperación que los quieran, los deseen, los escuchen solo unos segundos que justifiquen su existencia. Unos personajes que están al borde del abismo, y que piden a gritos que alguien les eche una mano y les impida saltar para acabar con su sufrimiento. Ante una situación de caos, tanto físico como psicológico, se necesita más que nunca una literatura que sirva para unir a los seres perdidos del planeta".

miércoles, 8 de noviembre de 2017

"Hace 2000 años".

Hoy me iré a dormir con Justo Sotelo y uno de sus "Cuentos de los otros".

Acabo de ver que así se despidió anoche Mónica Sáiz, una estupenda lectora y amiga virtual de Mallorca.

(Me gusta irme a la cama con mis lectoras, en sentido figurado, claro).
 
 

martes, 7 de noviembre de 2017

¿Obra o autor?

¿Se puede leer un libro, mirar un cuadro, escuchar una canción o disfrutar de una película de forma independiente de su autor, aunque sepamos que es un delincuente o, al menos, una mala persona?

Esta es una foto de la última tertulia donde hablamos de un tema que está, tristemente, de actualidad, con tantas denuncias de acoso sexual y laboral. Por ahí veo a Santiago, las dos Cármenes, Jesús, Antonio, Juana, Almudena, Mariwan, Aurora, Javier, Goyi, Ana y Benicio. Peter y Mohamed todavía no habían llegado. Y faltaron otros amigos, como Nuria, José, Juanjo, Isabel, Antonio, Eduardo o Pilar. 

Siempre me he situado cerca de Barthes cuando habla de la independencia del texto, como otros estructuralistas o posestructuralistas. Lo que no se encuentra ahí o en el lienzo o la partitura no existe y no debe considerarse para emitir un juicio crítico. ¿Qué más da cuál sea o haya sido la vida privada del autor, sus sufrimientos o alegrías? Eso, como mucho, le interesará a él y a su familia. A efectos artísticos lo único que importa es si la obra tiene o no calidad. La duda me surge cuando profundizo semánticamente en lo que el autor pretende transmitirnos, sobre si existen o no segundas intenciones. Es difícil que el "autor implícito" -como decimos en Teoría de la Literatura- no aparezca de alguna forma en el texto. Esto le ocurrió a Flaubert ("Madame Bovary" soy yo, dijo), Borges, Nabokov o Cortázar, por citar a cuatro de mis escritores preferidos.

(Antes de esta conversación una de nuestras Cármenes leyó algunos de sus poemas. Esta tarde le toca a la otra Carmen y yo hablaré de los paradigmas de la ficción literaria. Será a las 18.30 en el café Anthony´s Place, Sandoval 16).

lunes, 6 de noviembre de 2017

"La fiesta de los calboches".

A veces lo "real" existe por comparación. La experiencia nos condiciona, nos obliga a formular nuevos paradigmas frente a descubrimientos que amplían lo "real". Lo que antes era inadmisible para la ciencia hoy es razonable para el profano, que considera que algo es "real" porque de alguna forma se lo impone su cultura.

La matemática se basa en la presunción de que determinados axiomas son ciertos y de ellos se obtienen conclusiones lógicas.

Podemos imaginar al "hombre primitivo" como un artista y un pensador, cuya "realidad" -aun fantástica para nosotros- se basa en los mismos principios de aceptacion utilizados para suponer que es la fuerza de la gravedad la que mantiene nuestros pies sobre la tierra, y no alguna diosa terriblemente posesiva.

Es tanta mi curiosidad por las cosas que me rodean que la visita a unos amigos este fin de semana me llevó a conocer la fiesta de los calboches. Me puse de pie frente al fuego, como Claude Lévi-Strauss, mientras los habitantes de un pequeño pueblo de la sierra de Francia, donde no viven más de 70 personas, me ofrecieron su amistad.

Antropológicamente hablando esta vida también es apasionante.
 
 

Si tú tratas bien al mundo, el mundo te tratará bien a ti.

(Paseando sobre las raíces del Valle de las Batuecas, junto al río, entre las Hurdes y la sierra de Francia).


Llueve.

Llueve. Despierta el pueblo perdido en la niebla, sin paisaje.

Amanece mientras llueve en la niebla y Nina Simone canta "You Dont Nnow What Love Is".

El coche se desliza sobre la carretera mojada, solitaria. Llueve. Amanece. Blues. La delicadeza de las miradas.

Todo es piel.

viernes, 3 de noviembre de 2017

"Esponsales", un poema que me dedica el catedrático Javier del Prado.

Siempre es hermoso que te dediquen un poema o que escriban una canción para ti o que te retraten en un cuadro (otro día hablaré de ello).

Javier del Prado Biezma me ha escrito un poema con momentos de verdadera calidad. Él sabe que es mi catedrático preferido de literatura de la Complutense.

"Esponsales".

(A Justo Sotelo, a su devoción musical).

"La tristísima frase, inicial y perenne,
de la Cellosonata
(Emmanuel Faverman,
al cello) de Beethoven
me llena sin saciarme
de una tristeza adusta.
Tristeza en LA mayor,
de plenitud de lago
que rodea el mantón
de abetos de la tarde,
cuando niño.
Ahondo el vuelo cotidiano
bajo escalas de oscuras resonancias
hasta un ser de conciencia
musical, más allá
de la noción que me desposa.
Veo
en el nidal de rocas
al ser que siento ser
sin serlo aún en plenitud de verbo;
sólo ritmo confuso,
vibración de emociones,
y el arabesco azul
de un Nacimiento
que tarda cada noche en aplacarse.
¡Alegro, ma non tanto!
Y me duelen las uñas en la espera;
un dolor que no borra ni el scherzo,
con ese alegro molto que no alegra,
ni el adagio cantabile,
hasta llegar, ¡ay luz!,
al alegro vivace
que me repite, en triunfo, la tristeza
del devenir constante que ya llega.
Lenta resurrección del ritmo desposado
por fin con la noción.
Y vivo
en melodía audaz de ritmo y de palabra.
¡Música en verbo ya
(o Verbo en música)!
Mi cuerpo hecho poema,
en luz, en vibración, en pensamiento".

(Supongo que Javier se refiere a la delicada sonata nº 4 de Beethoven. Esta versión me gusta especialmente: https://www.youtube.com/watch?v=GFfGHUiuous. En la foto estoy con él en una tertulia).
 
 

jueves, 2 de noviembre de 2017

La magia de la literatura.

Supongo que parte de esa magia es escribir un libro y llegar a la persona que quiere leerte, aunque se encuentre a miles de kilómetros de distancia. Es el cumplimiento del "pacto de ficción" del que hablaba el profesor chileno Martínez Bonati, uno de los grandes teóricos de la literatura comparada. La literatura permite estas cosas, viajar en el tiempo y el espacio a través del corazón de las personas.

Martínez Bonati decía que el significado de las obras literarias se puede conceptualizar gracias al estudio de la forma artística, es decir, del modo que tiene la obra de articular su presencia del mundo. Esto lleva a desembocar más allá de la literatura, en los temas centrales de nuestra comunidad cultural. 

Y como se trata de hablar de la comunidad cultural en el mundo, mis cuentos llegaron ayer a la ciudad de Salta, en el norte de Argentina. Ya están en las manos de Patricia Ambrosini, una mujer encantadora.







martes, 31 de octubre de 2017

"Don Juan y la bohemia".



ESCENA 1ª. Gabriel Relham y bohemios, en una vieja buhardilla de la Calle Atocha de Madrid. 

Una chimenea que languidece, una escalera que sube a alguna parte, un mueble medio roto, mesas con botellas, cuadernos, cuartillas y varios ordenadores. Gabriel Relham lleva un vaquero azul desgastado y una camisa negra de algodón de Future Casual. Rodolfo y Marcello están vestidos por Cerruti, con chaquetones de corte militar y doble trabilla, camisas coloniales y zapatos bicolores. Mimí lleva un vestido de Nina Pomellato, sandalias de Valentino y collar de Chanel, y Mussetta uno de J + G con volantes, pendientes de plumas de Carmina Rotger y sandalias de Hugo Boss. 

Me viene a la memoria el Che gelida manina, pero ella no me responde con simplicitá; clava sus labios en mis orejas y las desgarra hasta que la sangre nubla las butacas. La música corre desbocada y nubla mis sentidos. Cierro los ojos. Mis entrañas penetran en sus sueños de cartón y se desvanecen las cien mil vírgenes. A intervalos, como asustados, escucho unos silbidos. Fijo mis ojos en el escenario. Mimí enlaza con sus dedos mi pelo, lo besa y susurra algunas palabras que no consigo entender.

Dejo de escribir. Levanto la tapa y cojo la foto de Elvira. (Alguien escribió sobre la sensibilidad pervertida y me ofreció la coartada para añorar lo que antes debo destruir).

Musetta se acerca desde su lugar preferido del Café Momus. Me pide que baile con ella, pero soy incapaz de dar dos pasos seguidos. Marcello, que acaba de atarse los cordones de los zapatos al fondo del escenario, me sustituye sonriente. Rodolfo apaga las luces, coge a Mimí de la mano y se escapa con ella. Es otro momento imprescindible, el del ruidoso desfile militar, y un nuevo estado de ánimo que abre las puertas de la fantasía, con el corazón desbloqueado, toc, toc. Estamos en invierno y somos pobres, aunque no hayamos cambiado mucho desde entonces. Ahora el dúo es patético y tanto Mimí como Rodolfo se pierden por el borde de la página. La orquesta se rebela con sus deseos de posteridad.

Si yo fuera príncipe absoluto necesitaría conocer los asuntos de los idiotas que aparecieran por mi reino

Rataplán. Rataplán.

Toc. Toc.

(Se apaga esa parte del escenario y se enciende la otra).
Teatro real

ESCENA 2ª. Gabriel Relham, Elvira, Luis, Alfredo y Ruth. 

En el Teatro Real, unas horas antes. Gabriel Relham, Luis y Alfredo visten de esmoquin. Elvira lleva un top de MakusHuemer y medias de Custo, y Ruth una chaqueta con cremalleras y shorts de Jil Sanders.   

– ¡Este hombre sigue increíble a pesar de la edad! -exclamó Elvira Gómez, la ex mujer de Relham.
– Ella tampoco ha estado mal… -dijo Luis Erquiaga, amante actual de Elvira.
– ¡Francamente geniales! -dijeron a dúo Ruth Méndez y Alfredo Carrizo, la pareja de empresarios que había sacado a Relham del anonimato.
– Con esa música uno es capaz de enamorarse, aunque sólo sea de sí mismo -dijo Relham.
– ¿Decías? -dijo Alfredo.
– Gabriel pensaba con la bragueta abierta… -acudió Elvira en su ayuda.
– Tenemos que montar alguna ópera -dijo Alfredo a su mujer-. Desde luego Bellini o Donizetti… Estoy harto de experimentos vanguardistas. Es esa manía de insistir en la perversión de la realidad.
– O te encuentras un retrete en medio del escenario -le dio Luis la razón.
– Será por lo de los emigrantes que se ríen de su patria -dijo Relham, sujetándose las gafas con la mano.
– Prefiero cualquier obra tuya -dijo Elvira.
–Y nosotros lo celebramos… -volvieron Ruth y Alfredo haciendo como que se miraban, como que se besaban con la mirada, como que se querían, como que todavía se querían.
         
Rataplán.

Toc, toc.
         
(Nuevo cambio de luces).

ESCENA 3ª. Gabriel Relham y Don Juan. 

En la vieja buhardilla. Don Juan lleva un pantalón de judo de Exte y una camisa con estampados de figuras geométricas bajo los copos de nieve artificial.
        
Me quito la chaqueta y luego lanzo la pajarita sobre la glasharmónica. Instintivamente voy rompiendo las hambrientas bocas de cristal.
– ¡Deberías arrepentirte! -exclama Don Juan-. No puedes destrozar las cosas que te dan de comer…
– No soporto a Mozart, ya lo sabes.
– Yo tampoco, qué te has creído, pero yo no le debo nada, como tampoco te lo debo a ti… Así que tranquilízate, procura arreglar ese cacharro y vuelve a ponerte la pajarita. Tus amigos no tardarán en llegar.
– Es cuestión de un poco de práctica o buena voluntad. No vale de nada ser rico si no se es capaz de aparentarlo.
– Deja que me ría. Soy el mejor personaje que has creado. Me debes la vida. Podría acabar contigo en cualquier momento. Así que ten cuidado con lo que dices y lo que sientes. Yo también nací en febrero, una madrugada de tiros y vocerío, de orejas como radios y reyes como salvadores.
– Ya conoces esa manía que tengo de instalar una ventana en el pecho de cada hombre para conocer sus secretos.
– No creas que no te entiendo. A mí también me hubiera gustado nacer desde el huevo, en un día con pelos y señales y una casa parecida a la tuya, quizá en invierno, casi en primavera, pero reconozco mis limitaciones. La luz, la leche, el sueño, el llanto. La noche y el día, el amor y el aburrimiento. La costumbre.
Rataplán. Rataplán.

(Luces).
Don Juan Dalí

ESCENA 4ª. Gabriel Relham, Elvira, Luis, Alfredo, Ruth, Gaspar y Petronio.

En el Teatro Fausto, unos meses antes. Los cinco hombres visten trajes negros de lino de Francisco Valiente. Elvira lleva una chaqueta de piel y una minifalda de Costume Nacional, y Ruth un vestido dorado con cuello sideral y tejido metálico de Jeremy Scott.

Gabriel Relham sonreía satisfecho a medida que caía el telón; se cerraba de esa forma el primer acto de su obra: “La verdadera historia de Don Juan encadenado”.

Algunos espectadores ya comenzaban a mostrar su sorpresa ante una comedia dramática -así es como la había calificado el propio creador en una entrevista publicada en El Nuevo Madrid-, cuyo argumento giraba en torno a problemas trasnochados: que si la dicotomía entre el bien y el mal, la disolución de la familia o el amor entre padres e hijos. Otros habían abandonado la sala, “para no volver”, se les había escuchado antes de salir.

Elvira Gómez se acercó a Relham; se la veía preocupada.

– Tu obra está pasada de moda -dijo escéptica.
– Así es como veo las cosas -se encogió él de hombros-. Y dime qué significa pasado de moda. ¿De qué moda? ¿De la que todavía no ha llegado?
– Ya no quedan patos salvajes a los que ajustar las cuentas.
– A la mayoría de los espectadores parece gustarles.
– Estás perdiendo las ganas, querido, la fuerza de tus primeras obras, que nos dejaba a todos con la boca abierta, o al menos con ganas de pensar. Aquí ya sabemos que ese tipo (ese cursi de Don Juan, que para más inri has encadenado a un título absurdo) va a regresar a su casa, después de su escapada nocturna, algo que puede sonrojar al espectador más ingenuo.
– Es una forma como otra cualquiera de arrepentirse de sus pecados.
– ¿Quieres que consiga una virgen en una casa de putas de postín, es eso lo que te preocupa?
– Quizá me haya expresado mal, o quizá seas tú la que se equivoque. La sociedad es más conservadora de lo que crees. Don Juan sabe que su mujer y sus hijos, incluso sus amigos, le van a buscar por todas partes, porque sabe que le necesitan, que en estos tiempos triunfa la soledad forzada.
– ¿Me hablas de un Otelo negro y bruto con ganas de sangre más que de amor?
– Un escritor debe intentar cambiar el mundo, o si no dedicarse a otra cosa. Antes estaba cansado de decírtelo, tal vez porque era más joven.
– Eso era lo que me decías para que me enamorara de ti. Y lo mejor es que entonces conseguiste convencerme.
– ¿De lo primero o de lo segundo?
– Por lo de la mano izquierda más cerca del corazón, a eso me refiero.
Elvira Gómez no pudo seguir con sus peticiones, pues la interrumpió Alfredo Carrizo, el dueño del teatro.
– Bien, hijo mío, bien…, has conseguido alejar a esos progres que se las dan de intelectuales. ¡Sencillamente genial! ¡Là ci darem la mano!, aunque esté helada.
Elvira no pudo evitar una sonrisa.
 – Será mejor que pasemos al bar -dijo ella-, Ruth nos espera. ¿Vamos entonces?
Ninguno de los tres se percató de que Petronio, el actor que interpretaba al protagonista de la obra, besaba a Ruth entre decenas de cabezas. Poco después el actor se retiraba a su camerino con los ojos bañados en lágrimas.
– ¡Interesante obra, sí señor, muy interesante! -exclamó Ruth antes de besar a Relham en la boca-. Progresas con rapidez.
DON JUAN (que ha permanecido sentado en una butaca, sin moverse. Su ropa está sucia).- Señores del jurado, déjenme explicarles… ¡Esperen antes de pronunciarse! ¡Un momento! ¿Regresar a la vida de siempre? Esa es la pregunta, estoy seguro, pero ¿para qué? ¿Para seguir con el mismo aburrimiento, con las preocupaciones de siempre, con las muestras de cariño hacia esos hijos que ni me conocen ni creo que quieran hacerlo? El mismo trabajo y las mismas películas y los mismos libros y conciertos y fines de semana y vacaciones y bodas y bautizos. Regresar, volver. Hermosas palabras, y el beso y la boda y el nacimiento y el bautismo.
– Todavía no comprendo cómo has tenido valor para separarte de él -Ruth apenas susurraba al oído a Elvira en el palco-. Gabriel es un estupendo escritor.
– Quizá porque sus historias de ficción le interesan más que yo.
– Luis Erquiaga está disponible para servirte de acompañante, ¿me equivoco?
– Tú nunca te equivocas, ya lo sé.
– Recuerda que conocí a Gabriel antes que tú, que me lo llevé a la cama antes que tú, que escribió para mí mucho antes de que tú lo atontaras con tu falsa cultura de los suplementos dominicales de los periódicos.
– Y que lo dejaste antes que yo. Lo recuerdo perfectamente, y más desde que decidí imitarte.
– Me hubiera gustado no hacerlo, pero estoy casada con uno de los hombres más ricos de este país. Gabriel y yo solo podíamos ser amantes. 

(Luces).
mujer desnuda

ESCENA 5ª. Gabriel Relham y bohemios.

En la buhardilla. Colline y Schaunard también están vestidos por Cerruti, aunque en lugar de chaquetones llevan abrigos de paño envejecido. 

COLLINE.- Hoy es sin duda el día anterior de mañana y el día posterior de ayer. Estuvimos, no estamos, ni somos, salvo cuando no creemos ser.
SCHAUNARD.- ¡Ilumina, Driade, las esquinas de este reino y que el silencio y la oscuridad despejen el camino a la música!
RODOLFO.- Los blancos pechos de una mujer no necesitan saber idiomas. ¡Rindamos culto a la belleza! La vida no es otra cosa que su infructuosa búsqueda.
MARCELLO.- ¡Arrumbad con vuestra savia la sangre yerta del arte viciado y moribundo! ¡Viva la menstruación incansable!

(Luces: los personajes empiezan a hablar entre ellos). 

MARCELLO (da brochazos sin parar en un lienzo). ¿Qué sería la vida sin constancia? Desde luego más cómoda, pero el arte…
RODOLFO.- Te olvidas de la inspiración.
MARCELLO.- ¿Eso lo dice un poeta muerto de hambre? Los míos son egipcios, espero que te enteres de una vez.
RODOLFO.- Creía que eran iraquíes.
SCHAUNARD.- Esos soldados no llevan armas…
MARCELLO.- Mis soldados no saben luchar.
COLLINE.- ¡Bonus mentis est virtus!
RODOLFO.- Prefiero un buen polvo. No son buenos tiempos para las guerras.
SCHAUNARD Y COLLINE (luego se les une Marcello).- ¡Tarará! ¡Tarará! Ta, ta, ta. ¡Tarará! ¡Tarará! (se ponen a bailar).
RODOLFO.- Nos faltan mujeres, es cierto.
COLLINE.- Ya dijo Montesquieu que no es de caballeros beber solos.

Rodolfo se acerca al mueble desvencijado; abre una de sus puertas, que cae al suelo; toma una botella de vino.

MARCELLO.- ¡Ahí está, ya lo veo, ahí tenéis el Mar Rojo, la única y posible representación de un mar muerto!
COLLINE.- A quien veo es a Gabriel, haciendo el primo, es decir, intentando escribir su novela.
RODOLFO.- Y lo tiene difícil.
MARCELLO.- Aún no ha encontrado el verdadero amor.
SCHAUNARD.- El amor…
LOS CUATRO.- Brindemos por el amor, todos para él y él para todos.
MARCELLO.- Dios creó la luz el primer día, casi nada más abrir los ojos, pero también los planetas, y los animales y las plantas, y al hombre y a la mujer.
SCHAUNARD.- El segundo día descansó, pues estas cosas hay que tomárselas con calma.
COLLINE.- Beethoven, Mahler, Shakespeare y Cervantes nacieron el tercero.
RODOLFO.- Y el amor lo hizo el cuarto día…
RELHAM.- Definir el amor, buena idea, sí, por qué no, tal vez sentirlo, sí, quizás tengáis razón, desear el deseo. A lo mejor todo esto no es otra cosa que un parque de Luxemburgo, algún personaje de novela o de teatro. Y esa necesidad de crear, que es casi más fuerte que la belleza de la página completa. Don Juan, la música, el sexo, los remordimientos y la culpa. El recuerdo de Elvira, su foto, esa realidad que tengo que destruir para no olvidarla. Deletreo su rostro, las facciones de su rostro. El rostro de Elvira. Las facciones. Mi alma. Deletreo mi alma.

(Luces. Cae el telón).

El libro de la vida.

El libro de la vida es tan hermoso que nunca se termina de escribir ni de leer.

domingo, 29 de octubre de 2017

"Lágrimas en la lluvia".

Vivimos una época de tal celeridad que todo se convierte en pasado casi sin darnos cuenta. 

El otro día una región española se hizo republicana durante un rato. Después se convocaron elecciones en ese lugar, de lo que se hablará hasta que haya elecciones en otra parte. Los turistas recorren el mundo sin bajarse del avión; por fin se ha realizado el sueño del aguerrido turista con dinero. Las personas conocen, fácilmente, a otras personas a través de Facebook, Twitter, Meetic, eDarling, etcétera, y se enamoran para toda la vida, hasta que vuelvan a enamorarse para toda la vida. Las noticias de los telediarios se vuelven viejas de un día para otro y algo similar le ocurre al cine. Como me dijo una vez una alumna, "a mí me gusta mucho el cine antiguo, sobre todo el que se hace desde el año 2000".

Es una época apasionante, desde luego, muy diferente de las anteriores, a caballo entre la tercera y la cuarta revolución industrial, como suelo explicar a mis alumnos. Y por eso me interesa analizarla, escribir sobre ella y, sin duda, disfrutarla, entre otras cosas porque es la mía.

Aunque quizá lo importante sea otra cosa, siempre es otra cosa. Como se dice en la película de Ridley Scott de 1982, "Blade Runner" -en uno de los finales más bellos y famosos de la historia del cine-, los seres humanos no somos más que lágrimas en la lluvia, incluidos los que aspiran a ser seres humanos. Esa frase la incluyó por su cuenta el replicante Roy Batty que interpreta Rutger Hauer, un tipo francamente inteligente, de esos actores que leen. Sus palabras estaban inspiradas en "El barco ebrio", de Arthur Rimbaud.

En el fondo quizá sea maravilloso ser solo "lágrimas en la lluvia", sobre todo si esas lágrimas saben amar y ser amadas. 

Lo esencial es que las palomas blancas sigan volando en libertad:

https://www.youtube.com/watch?v=qKpMFMiRkBI

sábado, 28 de octubre de 2017

Un día Huxley y Beethoven se unieron en mi mente para siempre.

"Contrapunto" (1928) del escritor inglés Aldous Huxley es una de las novelas de mi vida, más que su famoso "Un mundo feliz" (1932). Se abre con una obra de Bach y se cierra con "Las variaciones Diabelli" (1823) de Beethoven. Técnicamente, son obras similares. Huxley siguió en parte las ideas de "Los monederos falsos" (1825), de André Gide -otra novela absolutamente genial que me dejó sentado en la silla durante varias semanas-, sobre el uso del multiperspectivismo y el contrapunto musical, con la alternancia de acciones que avanzan en paralelo. Beethoven escribió sus 33 variaciones en Do mayor a partir de un vals de Diabelli, pero pronto la obra se convirtió en otra cosa, de gran complejidad.

Huxley es el "novelista pensador" que observa la separación paulatina entre la razón y la irracionalidad, la sensualidad y el espíritu. La trama no es fácil de resumir debido a la enorme cantidad de personajes y situaciones. Todo sucede en una velada entre artistas, intelectuales y burgueses ingleses, con historias, tiempos y espacios que se cruzan como en una fuga. Es esencial el hecho de que los personajes se caractericen por las palabras que dicen sobre sí mismos o los demás. 

Nietzsche se refirió en su momento a “los contornos erosionados” como derivación de las novelas y libros de poemas del siglo XIX. La literatura hasta Joyce se situaba en contornos cerrados de la realidad y la verdad, con unas coordenadas del espacio y el tiempo tradicionales (a la poesía le ocurría algo similar, sobre todo porque siempre ha sido mucho más conservadora). Ahora los contornos empiezan a erosionarse a causa del caos de la vida, donde no pueden obviarse los descubrimientos científicos del momento. Esto sucederá también con todos los grandes escritores de la época, Gide, Dos Passos, Eliot, Woolf, Pound y Faulkner, por ejemplo.

Huxley también aplicó en "Contrapunto" esa idea de erosión, de estructura abierta, de fuga, como en las variaciones que he mencionado, la última obra maestra de Beethoven para el piano, una de las obras que más me habrá acompañado de joven cuando empezaba a estudiar, junto a las "Variaciones Golberg" (1741) de Bach.

Esta versión es francamente hermosa:

https://www.youtube.com/watch?v=pAI4-9yc6kA



viernes, 27 de octubre de 2017

Hermanos en el mundo.

En el mundo somos algo más de 7000 millones de personas. Alrededor de 1000 millones viven con 1 $ al día y 2000 lo hacen con 2 $.

Estoy seguro de que a muchas de ellas no les hubiera importado nacer en la región más pobre de España o de Europa. 

Como dijo uno de los intelectuales que admiro y ha influido en mi formación humanista, el economista indio y premio Nobel Amartya Sen, la democracia es el mejor sistema para eliminar el hambre en el mundo. Desde este punto de vista las fronteras, los nacionalismos y los independentismos no tienen ningún sentido.

Algún día me gustaría mirar a los ojos a la persona más pobre del mundo y que me considerara su hermano.

jueves, 26 de octubre de 2017

"Me too".

"Todo poder es débil a menos que permanezca unido". La moraleja de la fábula de Esopo "El viejo y sus hijos" fue entendida por varias actrices como la herramienta más eficaz para destapar los abusos sexuales. Y lo mismo han pensado muchas mujeres en el Parlamento Europeo.

Aún existen demasiados hombres "cazadores" y demasiadas mujeres "que se dejan cazar" o manipular. Supongo que también se producen los casos a la inversa. Todo es siempre cuestión de dinero y poder.

Evidentemente, yo también lo digo, "me too".

(El cuadro es la famosísima "La libertad guiando al pueblo" (1830). Eugène Delacroix. Museo del Louvre).
 
 

miércoles, 25 de octubre de 2017

"El que siempre se queja".

El que siempre se queja es alguien que, por extensión, se queja siempre de todo.

Se queja del mal tiempo que hace, del pésimo estado de las carreteras, del cambio de hora, de lo sucios que están los parques, del ruido que hace el hijo del vecino cuando toca el piano, de lo vulgar que es la televisión y de que ya no se hagan películas como las de antes. 

Se queja de lo que tarda el camarero en servirle el desayuno o la comida o el postre, de los retrasos de los aviones, trenes y autobuses, de lo feo que es el apartamento que ha alquilado frente al mar, incluso de que el mar no tenga olas.

Se queja de la llegada de emigrantes a su país, que van a quitar el trabajo a sus hijos, aunque no los tenga, y de la conspiración universal de las empresas capitalistas que han originado el cambio climático y la inminente destrucción del planeta. 

Se queja de lo nefastas que son las redes sociales y de que apenas nadie lea libros en su país, sobre todo los suyos, si es escritor.
Se queja de que sus amigos y vecinos no tengan como mínimo 8 apellidos de antigüedad en el pueblo de sus amores, como tiene él, ya que su familia proviene directamente del linaje del Cid o de la mano incorrupta de Santa Teresa. 

En realidad lo que busca el que siempre se queja es que le hagan un poco de caso y lo quieran. Por eso siempre que me encuentro con alguien que se queja de todo, alargo la mano y busco una flor para regalársela, a riesgo de que me responda que no huele a nada. Hace poco regaló una docena de rosas bellísimas a la chica que le gustaba, pero a pesar de todo ella lo rechazó (y se fue conmigo).

martes, 24 de octubre de 2017

Elliott Murphy en la tertulia de hoy.

En la tertulia de esta tarde se hablará del cantante de rock y escritor Eliott Murphy.

El pasado julio la editorial Izana presentó en la FNAC de Callao su último libro de relatos, "Historias de París", que tradujo uno de nuestros tertulianos, Peter Redwhite. Hoy Peter hablará del libro a las 18,30 (en el café "Anthony´s Place, Sandoval 16, al lado del metro de Bilbao).

Murphy nació en 1949 en Long Island, Nueva York, pero vive en París desde 1989. Para él la literatura es su religión y la música su adicción, y por eso ha cantado con Springsteen por medio mundo. Entre sus autores preferidos están Scott Fitzgerald, Steinbeck y Kerouac.

Dejo por aquí una de sus canciones, "Tell me". Me parece preciosa:

https://www.youtube.com/watch?v=2Q2a0WAYaxw


lunes, 23 de octubre de 2017

"Los gallinazos sin plumas", de Julio Ramón Ribeyro.

Anoche me dormí releyendo "Los gallinazos sin plumas", un cuento de Julio Ramón Ribeyro (1929-1994), el escritor peruano que se encuentra entre mis autores favoritos. 

Si Vargas Llosa no hubiera escrito el año 1962 "La ciudad y los perros" (lo hizo en Madrid, por cierto, en un bar que está cerca del Retiro"), "La casa verde", en 1965, y, por supuesto, su obra maestra absoluta, "Conversación en la Catedral", en 1969, diría que es el escritor peruano que más aprecio, junto a César Vallejo.

Dos niños huérfanos, Efraín y Enrique, son explotados por don Santos, su abuelo. Quiere que consigan, diariamente, latas o alimentos podridos para su cerdo Pascual. El cuento tiene una temática social, como es obvio, pero no cae en la demagogia. El abuelo representa a la sociedad de consumo del capitalismo salvaje y los hermanos a todos los pobres explotados del mundo. Es una metáfora de la América del Sur en esa época, con un lenguaje que oscila entre las narraciones de Maupassant y Borges, expresivo y lleno de metáforas. 

El cuento de Ribeyro da título a su primer libro, que escribió en París el año 1958, adonde había ido para redactar una tesis en literatura francesa en la Sorbona. Vivió en el Barrio Latino, como dios manda. También lo hizo en Barcelona, Madrid, Amberes, Berlín y Hamburgo.

En fin, literatura, como diría Cortázar.